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Entrevista: Miguel Jorge - Tendencias y Perspectivas 2008

“No habrá apagones”

El Ministro del Desarrollo garantiza que no habrá apagones, y cita acciones en marcha e inversiones del sector público y de la iniciativa privada como base para la proyección de un cuadro de crecimiento sustentado


En el abordaje de las cuestiones básicas de la infraestructura del país, como la situación de las carreteras y puertos, materias primas, energía y aspectos de la macroeconomía, imprescindibles en este estudio de Tendencias y Perspectivas, EmbalagemMarca fue directo a la fuente más adecuada para responder: el gobierno. En esta entrevista, el ministro del Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Miguel Jorge, prevé un cuadro de optimismo para el 2008

 

¿Con qué perspectiva de crecimiento de la economía el gobierno trabaja para el 2008?

Según el IEDI (Instituto de Estudios para el desarrollo Industrial), pasa del 5%. Creo que llegue al 5,5%. Es un buen número, pero precisaríamos de un 7%. Existen cosas interesantes que están sucediendo. El país está teniendo un crecimiento económico hace ya un buen tiempo, con productividad y con el aumento de empleo, al contrario de lo que sucedió en los años 90. Como la economía era muy poco productiva, el crecimiento se dio con pérdida de empleo. Ahora tenemos crecimiento de empleo y de la productividad, o sea, se está produciendo por hora/hombre más de lo que se producía antes, y hay contrataciones, o sea, aumentó el número de empleos formales. El último dato que tenemos muestra la creación de 1,52 millones de empleos en doce meses. Esto quiere decir que el cuadro para el próximo año es de optimismo y de un crecimiento continuo de la economía.

 

Históricamente el crecimiento de la economía brasilera se ha caracterizado por el movimiento “stop and go”. ¿Se puede decir que la actual frase no es otro “vuelo corto”?¿Con base en qué se podría afirmar esto?

Los números y el comportamiento de la economía en los últimos tres años principalmente, han mostrado que el proceso de subida y bajada de la economía acabó. Se puede afirmar esto porque, evaluando lo que sucedió en los últimos 23 trimestres, ha habido un constante crecimiento de la economía. No hubo hasta ahora un proceso en el que hayamos crecido durante un período tan largo de tiempo. Si evaluamos las previsiones de crecimiento de las compañías, veremos inversiones suficientemente grandes para poder prever que estamos fuera del proceso “stop and go”. Evaluando históricamente las inversiones después de la llamada década perdida (años 80), prácticamente las empresas no invirtieron en el país. La consecuencia de esa falta de inversiones fue la falta de rentabilidad en las empresas. Ésta llevaba a la falta de inversiones que llevaba a la falta de rentabilidad, a la falta de empleo, a la falta de consumo. Era un círculo vicioso. De vez en cuando había algún suspiro, pero venían durante los planos económicos de magias heterodoxas en la economía, de control y de precios estables, que sin embargo no se sustentaban. Desde que se consolidó el proceso de estabilidad económica, de reducción de la inflación  a niveles que todavía están altos, pero mucho más civilizados, se afirmó el proceso de previsión que lleva a las empresas a poder invertir con seguridad. La inversión con seguridad lleva a más producción, que lleva a más generación de renta, porque existe empleo. Por el último número que tenemos, el comercio espera, en este año, crecer un 9,5%. Es un crecimiento, digamos, chino.

 

De modo general, el sector de embalajes trabaja con buenas perspectivas para el año que viene y tiene conciencia de que es preciso invertir para atender los aumentos de la demanda. Sin embargo, se registran temores con problemas sin soluciones claramente definidas por el gobierno para las cuestiones de infraestructura: por citar algunos de los puntos, la energía eléctrica, abastecimiento de gas natural, carreteras, ferrovías y puertos. Se temen “apagones” en esos campos. ¿Usted puede tranquilizar a quien tiene esos temores?

Desde la formulación del PAC, el Plan de Aceleración del Crecimiento, que el gobierno ha coordinado desde el inicio de este año, se puede prever que la situación de la infraestructura mejorará. Existe una idea de que el PAC no camina, porque tenemos una serie de limitaciones en el país. Son necesarias por ejemplo, las licitaciones públicas para todo. Existen nuevas leyes de preservación ambiental que dificultan la marcha de proyectos como las carreteras, las usinas. El ejemplo de la usina en el Río Madeira es sintomático. Ya debería haber comenzado, pero ese proceso todavía no comenzó debido a las dificultades para obtener la licencia ambiental, de modo que es preciso rehacer el proyecto. De cualquier manera las cosas se están caminando para que no haya “apagones”.

 

Sacando la usina del Río Madeira, tal vez la mayor obra de infraestructura anunciada por el actual gobierno, ¿cuáles otros ejemplos podría dar?

Debemos pensar en dos vertientes. La primera es la infraestructura que ya existe y que está comprometida, como las carreteras, puertos, etc. La segunda es el aumento de la infraestructura del país, nuevas ferrovías, nuevas carreteras, nuevos puertos y usinas. En el caso de lo que ya existe, el proceso comienza a andar más rápidamente. Por ejemplo, las recientes concesiones de carreteras, con la participación de grupos extranjeros, darán una perspectiva muy buena en el caso de las carreteras. Hay una discusión en relación al transporte marítimo, a la navegación de cabotaje, que también tiene influencia en los costos. Tenemos que salir un poco de la matriz del transporte de carretera. Hoy el 70% del transporte del país se hacen por carretera, lo que es muy caro. Cuando las carreteras están en el estado en que las nuestras se encuentran hoy, existe un costo adicional para el producto transportado. Doy otro ejemplo: el cambio en la ley de dragado de los puertos, que pasó desapercibida. Esta ley permite que las empresas extranjeras puedan participar del dragado, que  pocas empresas brasileras lo hacía y que no resolvía el problema. Esas son medidas que a corto plazo ayudarán. El cargo de Ministro del Desarrollo me confiere la presidencia del Consejo Nacional de Desestatización, condición en la cual recientemente autoricé la concesión de nuevos trechos de carretera. Autoricé también al BNDES que comience a hacer estudios para la construcción del tren bala entre Río de Janeiro y San Pablo. Esas son señales de que avanzaremos más rápidamente.

 

Pero son iniciativas aisladas, no integradas a un proyecto más amplio…

Tenemos dificultad en relación a la infraestructura. Cada proyecto tiene que tener una confluencia, y esto complica. Como la ley obliga a aprobar el menor precio, existe el riesgo de que el proyecto lo gane una empresa de menor capacidad. Es aquella historia: “El Brasil no tiene proyecto”. No tiene porque existe el temor de que éste sea mal ejecutado. Por esto el Ministerio de Desarrollo y el BNDES, que queda en su ámbito, están creando un fondo para que los proyectos puedan hacerse por elección de empresas de capacidad reconocida, inclusive internacionalmente. Existe la posibilidad de la creación de un banco de proyectos, para que podamos acelerar el proceso de mejoras de la infraestructura.

 

¿Esto respondería a quien afirma que Brasil no tiene política industrial?

La política industrial está prácticamente pronta, y debemos presentarla al presidente de la República en breve. Fue desarrollada por técnicos de la Agencia Brasilera de Desarrollo Industrial, que está conectada al Ministerio de Desarrollo, y por el BNDES, también conectado al Ministerio. La política industrial, funcionando bien, tendría problemas con esa cuestión de la infraestructura. Todavía carecemos de una visión holística del país para poder tratar las cuestiones que afectan el desarrollo de manera mucho más integrada, mucho más coordinada.

 

En el pasado, el gobierno incentivó a la industria a cambiar su matriz energética. En el área de embalajes, sectores enteros sustituyeron el diesel por el gas y hoy están siendo penalizados. ¿Usted piensa compensar de alguna forma esa penalización?

Aunque no sea una cuestión propiamente relacionada al área del Ministerio del Desarrollo, ese es un proceso que está más relacionado al área de la Minería y Energía y a la Casa Civil, puedo responder que el gobierno se preocupa con esto. Hubo de hecho la derivación de la energía hidroeléctrica a la energía a gas, y hoy tenemos un problema, que yo diría es circunstancial, de abastecimiento de este tipo de energía. Pero a partir de esto se intensificaron las negociaciones con el gobierno de países proveedores, como Bolivia, para que se pueda establecer un flujo de abastecimiento más constante de gas. En el fondo es el resultado de lo que hablamos antes: el país está en un momento de crecimiento impensable, que no se imaginaba hace tres años atrás. Se le puede llamar a esto de varias cosas, de la falta de previsión, de la falta de cuidado, de la falta de planeamiento, pero realmente no se imaginaba que hubiera un crecimiento tan acentuado, del que derivan lo que yo llamaría de buenos problemas, que obviamente precisan de soluciones. Es el caso del abastecimiento, que surgió con la inclusión de gran cantidad de personas en el proceso de consumo. La entrada de ese enorme contingente que estaba fuera del mercado causó sin dudas problemas que afectan los más diversos sectores de la economía.

 

¿A qué le atribuiría el origen de ésto?

Creo que las políticas sociales adoptadas por el gobierno, como el Bolsa Familia, tuvieron un efecto que no se imaginaba. Es el efecto de aquello que el Presidente Lula decía, que las personas coman tres veces por día. Como en el país no había personas comiendo tres veces por día, los estantes de los supermercados no tenían comida para ellas. A partir del momento en que se precisó colocar esa comida en los supermercados, tuvimos lo que yo llamo de un buen problema.

 

¿En el Ministerio se detectan iniciativas expresivas por parte de los sectores afectados, para sacar provecho de esta situación?

Conversando con los presidentes de dos grandes cadenas de supermercados, recientemente, ambos dijeron que harían fuertes inversiones, que nunca se habían hecho, próximas a los 2 mil millones de reales, con la apertura de casi 100 tiendas. (OBS: La entrevista fue concedida antes del 27 de noviembre, fecha en que la red Wal Mart anunció un plan para invertir R$ 1,2 mil millones en Brasil en 2008, un monto 20% mayor que en el 2007. El grupo quiere construir 36 nuevas tiendas y un centro de distribución, además de concluir la reforma de más de 100. El día 6 de noviembre, Carrefour anunció la intención de invertir  mil millones de reales hasta el 2020 y la de abrir setenta tiendas de todas sus marcas en 2008). En el Nordeste, el consumo en los supermercados está teniendo aumentos entre el 15 y el 16%.

 

Igual que en otros sectores, en el de embalajes la valorización del real ha dificultado las exportaciones y favorecido las importaciones. Una de las salidas para esto ha sido aumentar la productividad, y acaba reflejándose en la entrada de máquinas con más tecnología. Aumentar la productividad es bueno, pero en muchos casos con esto se prescinde de la mano de obra. ¿Su ministerio, o el gobierno de manera general, está viendo soluciones para este dilema?

Hoy, con el aumento de la productividad, también hay un aumento de consumo y de ventas muy grande, y no hay sustitución de empleo. Cito un hecho que no sucedía en Brasil hacía más de veinte años: de acuerdo al registro de Catastro General de Empleados y Desempleados del Ministerio del Trabajo, desde setiembre de 2006 a setiembre de 2007, tuvimos 1,5 millones de nuevos empleos. Estamos en el llamado círculo virtuoso, o sea, de crecimiento con ganancia de productividad, por lo tanto, más competitivos y con aumento del nivel de empleo. Esto no sucedía hacía décadas. Es evidente que en algunos sectores esto puede acontecer con más intensidad, pero esa mano de obra ha sido absorbida, porque hay falta de mano de obra., principalmente calificada. En el área de ingeniería, las empresas reclaman mucho de que no encuentran ingenieros. En las de geología y topografía no se encuentran profesionales para hacer los análisis que se tienen que hacer en el país. Se habla hasta de la posibilidad de importar profesionales para que podamos pasar por esta fase.

 

Sin embargo, no debe existir quien no conozca por lo menos un profesional calificado que no esté desempleado.

Me imagino que existan profesionales sobrando en áreas no técnicas, se continúan graduando muchos licenciados. Es más fácil abrir un curso en el área de Ciencias Humanas, Derecho, Periodismo, Geografía, Publicidad, porque son suficientes el profesor y la sala de clase. Para una facultad de Medicina, Geología, Ingeniería de Minería o de Ingeniería Civil, se precisa más que eso. Se necesitan laboratorios, lo que lo torna más caro, es más difícil de abrir ese curso.

 

De esta forma el país pierde espacio con aquellos que invierten en educación y desarrollan tecnología. También está la competencia desigual. Algunos sectores de la industria de embalajes se quejan de la falta de amparo del gobierno ante la competencia predatoria de los importados. En el caso de los aerosoles, según el presidente de la asociación industrial de ese sector, desde que hace cinco años Argentina congeló los precios del gas propelente, un importante componente de los aerosoles, “la aniquilación de la industria brasilera va de viento en popa”. En el área de los embalajes flexibles, los fabricantes enfrentan la competencia de los productores de los países vecinos, que entran al mercado brasilero a precios imbatibles gracias a la compra de resinas de origen brasilera, vendidas más baratas debido a incentivos a las exportaciones. ¿Qué es lo que se está haciendo para que los mecanismos de salvaguardias funcionen con reciprocidad?

Esta cuestión ya llegó al ministerio. Hubo una reunión del personal de la Asociación Brasilera de Embalajes conmigo, y uno de los asuntos fue justamente el caso de los aerosoles. La Comisión de Monitoreo del Comercio Bilateral está siguiendo esta cuestión, pero no hemos conseguido una solución. Hay cierto control de precios del aerosol, lo que ha hecho que ese producto quede más barato en Argentina., y las empresas usuarias brasileras procuran el producto allí. Hoy la gran mayoría de los aerosoles vienen de Argentina. Pero esto no se puede ver aisladamente. Evidentemente, para el sector productor de aerosoles lo que diré no tiene la menor importancia. Pero, en la línea blanca, hoy Brasil prácticamente domina en Argentina, tenemos más del 60% del mercado. Imagino que los fabricantes de la línea blanca de allí lleven las mismas reivindicaciones al ministro de Industria de ellos. Creo que con la elección de Cristina Kirchner en Argentina, esta cuestión pueda reverse, pues se coloca mucho en pauta el debate sobre la cuestión de que Argentina tendría una inflación embutida. Ya dije y siempre repito: si hay un costo falso que está perjudicando a los productores nacionales, tenemos herramientas que ellos pueden accionar si se ven perjudicados. Se puede accionar en el ministerio la cuestión del dumping. Si cualquier productor argentino, alemán, español, americano o chino, está manteniendo el precio de forma artificial, los productores deben usar esos mecanismos. Pero generalmente no los usan.

 

¿Cómo puede accionar esos mecanismos el productor nacional?

Demostrando que el precio internacional de ese producto es “X”, y que el precio practicado por ese país es muy inferior. El productor nacional sabe como se forman los costos del mismo producto aquí en Brasil. Se debe pedir la investigación de dumping, y el ministerio tiene condiciones de evaluar. Eso se encamina a Camex, la Cámara de Comercio Exterior, que está formada por varios ministerios. Si la denuncia se comprueba, se aplica el derecho de antidumping. El ministerio ha aplicado esto con cierta rapidez, antiguamente demoraba mucho hasta un año para evaluar un proceso. Hoy se aplica el derecho provisorio de dos meses, lo que protege a la industria.

 

La exportación de los productos brasileros de consumo acondicionados en el país, o sea, con valor agregado, es inexpresiva. Para citar un producto emblemático, la mayor parte del aguardiente exportado a Europa, el mayor comprador, se hace a granel y se embotella allá. Aquí los productos importados, como por ejemplo el vino, entran al Brasil casi todos en sus embalajes originales. ¿Se está pensando en alguna contrapartida?

Eso se debe mucho más al hecho de que el propio productor brasilero tiene una visión un poco atrasada del proceso de negociación y venta. Para él es más fácil exportar casi en su forma de materia prima el aguardiente, en tonel, de que exportarlo embotellado. Para exportarlo embotellado, el productor debe invertir en un negocio llamado marca, y debería hacerlo, pero en el país todavía no existe la conciencia de esa necesidad. Hasta en la “Marca Brasil” el gobierno invierte poco. Apex (la Agencia de Promoción de Exportaciones e Inversiones) está en este momento desarrollando una nueva “Marca Brasil” para que pueda, en las ferias que ha participado en el mundo entero, invertir en ella, porque esa marca es poco conocida. Los productores de cachaça deberían seguir el ejemplo de los productores de vino que importamos.

 

Aunque los aspectos de la legislación sanitaria no tengan que ver directamente con esto, cabe abordar el tema de la tasación en el área de reciclables, que causa impacto en la industria de embalajes y afecta el conjunto de la economía. El sector se queja de que los recipientes descartables utilizados en la producción de nuevos embalajes se tasan como materias primas vírgenes, o sea, que estarían siendo doblemente tributados. En el caso específico del PET, la queja es  que la legislación brasilera impide el uso de recipientes ya usados, cuando se destinan a productos de consumo humano. Esto es opuesto a lo que sucede en los países donde las leyes de control sanitario son, de forma general, mucho más rígidas que las de Brasil. ¿Esto se está analizando?

Esa legislación le corresponde al Ministerio de la Salud. Existen diálogos entre los ministerios para poder ver si se puede hacer algo al respecto. Yo diría que el problema no es más grave porque el reciclaje es pequeño en el país.







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