Un tradicional sistema de acondicionamiento no cede a los cambios de hábito de consumo ni al avance de competidores considerados más modernos y prácticos. De esta forma podemos resumir la situación de las bolsas de papel conocidas en el mercado brasilero de harinas con la sigla SOS (en inglés snack open square). A pesar del gradual avance de las películas de polietileno (PE) en el sector, el clásico embalaje de celulosa continúa dando demostraciones de fuerza.
Según el Sindicato de la Industria de Trigo (Sindustrigo), entre las bolsas de harina de trigo de 5 k los embalajes de papel acondicionan dos tercios de las más de 100 millones de unidades vendidas por año en Brasil. En el caso de las harinas de trigo de 1k, que mueven 250 millones de unidades por año en el país, las bolsas de papel están en desventaja, acondicionando cerca del 35% de la producción. Igualmente, no dan señales de intimidación frente a la adhesión de los grandes molinos a las películas plásticas. Esa idea de resistencia gana nitidez en el mercado de polentas y harinas derivadas del maíz. Aunque las bolsas de PE también han avanzado en el área, los fabricantes de papeles especiales estiman que en ese sector los embalajes de celulosa responden por cerca del 70% de la producción dirigida al consumo doméstico. Enraizada en los hábitos alimentares de las diferentes regiones del país, la harina de maíz se consume especialmente en el Nordeste, donde es común su distribución en las canastas familiares.
“La harina de maíz es un producto barato, que no siempre tiene un embalaje de alto valor agregado”, dice Robertson Nóbrega, supervisor de compras de Felinto, gran proveedor de las bolsas SOS de Campina Grande (PB). A pesar del gran direccionamiento popular, Robertson comenta que el nivel de calidad de los embalajes de celulosa para harinas derivadas del maíz evolucionó mucho en los últimos años. “Hoy, las bolsas de harina de maíz se imprimen en modernas máquinas de rotograbado, presentando una excelente calidad gráfica”, dice. En el acabado, el profesional de Felinto llama la atención a las laminaciones externas con BOPP, que aumentan la protección y mejoran la apariencia de las marcas. Estructuralmente, las bolsas SOS se destacan gracias a modernos materiales de una o dos hojas, además de forros internos que, en el Nordeste, muchas veces son reaprovechados por los consumidores como papel para cigarro. Uno de los principales fabricantes de ese tipo de producto es MD Papéis, que destaca el desarrollo de líneas como la Cromopack, muy usadas en las bolsas SOS de los derivados de maíz.
“Es un producto resistente, con poco peso por metro cuadrado y que presenta un excelente desempeño en rotograbado,” describe Rubens Bambini Jr., director de negocios de MD Papéis, que nombra también otras ventajas de las bolsas SOS. Una de ellas sería la base rectangular, que permite la exposición de los productos en pié, proporcionando una mayor visibilidad en los puntos de venta. “Además, el papel tiene poros que ayudan a que el alimento respire”, dice Bambini, recordando también que este tipo de embalaje es fuerte también en el mercado de yerba mate.
Símbolo de la marca
Por el lado de los fabricantes de harinas, las bolsas SOS comienzan también a representar mucho más que la mera opción de precio. “Tenemos conciencia de que en la cocina ese no siempre es el material de embalaje más práctico”, subraya Graciela Ortiz, responsable del área de marketing de Plastifício Selmi. “Pero el papel está directamente relacionado a la imagen de tradición de nuestro producto”, dice en referencia a la harina de trigo Renata.
Con casi cincuenta años de historia, la marca volvió a apostar en las bolsas SOS después de una experiencia con películas plásticas hace años. “Retomamos el papel en función de los propios consumidores”, recuerda Graciela. Actualmente, las bolsas SOS utilizadas en el envase de 1k de harina de trigo Renata son abastecidas por la transformadora Romiti.
Barreras para el cambio
Entre las industrias de harinas de menor porte, Robertson Nóbrega, de Felinto, recuerda que es común el empaque manual de los productos. Ese es otro factor favorable a las bolsas SOS, ya que el cambio por los embalajes plásticos exige inversiones en automación distantes de la realidad de los pequeños fabricantes. “En función de la consolidación del papel en la categoría, un eventual cambio por el plástico también exigiría una inversión en marketing para explicarle a los consumidores que se trata del mismo producto”, cree Nóbrega.
A respecto de las disputas con las películas de PE, las empresas involucradas en el mercado de las bolsas SOS resaltan que en otros países, en especial en Europa, se está dando lo contrario de lo que sucede aquí, los embalajes de papel están siendo sustituidos por el plástico en diferentes aplicaciones para alimentos. “Los papeles especiales de alta barrera y con sellado en caliente, ya son capaces de sustituir materiales como el poliéster y hasta el aluminio”, explica el supervisor de la transformadora del nordeste, con la esperanza de que ese movimiento también se consolide en Brasil. “En el exterior, el mercado de las harinas de trigo de hecho está dominado por las bolsas de papel”, refuerza Vicente Genícola, consultor de Sindustrigo. Para él, el avance de las películas plásticas en el escenario brasilero puede explicarse por tres factores. En primer lugar, la practicidad y la resistencia de ese tipo de material que se adapta mejor al almacenamiento en ambientes húmedos como la heladera. “En segundo lugar, la máquina de empaquetar embalajes de PE cuesta más barata que el mismo equipo que trabaja con papel”, comenta Gernícola. Finalmente, pero no menos importante, el consultor de Sindustrigo recuerda que J. Macêdo, controlador de la marca Dona Benta, líder de la categoría, decidió cambiar a embalajes plásticos hace más de una década, influenciando todo el sector.
En un último análisis, lances como el protagonizado por la marca Dona Benta muestran que existe en el mercado de harinas espacio y oportunidades para los diferentes sistemas de embalajes. La tradición y la fuerza mostradas por las bolsas SOS frente al avance de los embalajes plásticos constituyen otra prueba de eso. (LH)
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