En un año de Copa del Mundo (malo para el Brasil) y de presidente reelecto (aquí la opinión queda a criterio de cada uno), las industrias de bienes de largo consumo, aquellas que más se apoyan en el poder vendedor del embalaje, cerrarán para balance con el dilema de cómo evaluar el 2006. Aunque con desempeños sectoriales para consolidarse, se sabe de antemano que el 2006 no fue bueno para el sector productivo, habiéndose casi estancado y creciendo a paso de tortuga. A pesar de esto, existe una división de juicios. Para algunos el año fue mejor, para otros peor. Si ciertos empresarios ya se dicen satisfechos por el hecho de que el proceso electivo no provocó los sobresaltos macroeconómicos de hace cuatro años, muchos condenan otro año de cambios de actuación económica local con las del resto del mundo, especialmente con las de otras economías emergentes. Como sucedió en los últimos años, a esta altura del campeonato, el consenso es que la actividad económica de los doce meses por delante será bastante similar a la de los doce que acabamos de pasar, salvo que surjan factores inesperados, para bien o para mal.
Para ir directo a lo que se propone este reportaje sobre Tendencias y Perspectivas, la octava publicada por nuestra revista, cabe resaltar que, si por un lado ese escenario reciente puede generar desestímulo y conformismo, por el otro ha reforzado la importancia de la innovación. Como nunca, el equipo de la revista ha observado en conferencias, charlas y workshops de negocios, en Brasil y en el exterior, que la innovación se señala como el medio para esquivar el marasmo y superar las situaciones movedizas de los más diversos mercados. En ese camino, los embalajes pueden ser decisivos, como prueban innúmeros ejemplos abordados en las páginas de esta edición y de las anteriores, principalmente si son considerados elementos fundamentales de la marca, la materialización de ese concepto etéreo. Lo que sigue en las próximas páginas ha sido el propósito de auxiliar a las empresas a lanzar embalajes innovadores en 2007 a partir de una conclusión sacada por los profesionales de EmbalagemMarca en los mismos eventos descriptos en el párrafo anterior: es más simple innovar al captarse tendencias incipientes, perfeccionarlas y aprovecharlas, que reinventar. Fue lo que hizo por ejemplo Coca-Cola, cuando hace noventa años obtuvo su icónico embalaje silueta de contorno a través de pequeñas alteraciones en el modelado de botellas padrones de vidrio. El resto es historia, y cajas registradoras tintineando sin parar.
Buena marea para el vidrio
Aunque haya disparado el alerta naranja de los fabricantes de embalajes de vidrio, que cambiaron los hornos eléctricos por los de gas durante el apagón de años atrás, la crisis del gas de Bolivia no comprometió el desempeño del sector. En 2006 la producción física de embalajes de vidrio registró un crecimiento de casi 9%. Fue posiblemente el mejor resultado por segmento dentro de la industria brasilera de embalajes, cuya expansión media aproximada de producción física fue de apenas el 1,5% en el año.
La buena actuación del vidrio fue favorecida por diferentes factores, entre ellos los precios inestables de otros materiales, en especial metales y plásticos. Las conservas de alimentos, tomates, cervezas especiales y destilados están entre las categorías que ayudaron a impulsar el sector, también beneficiado por la retomada de las exportaciones de embalajes de vidrio. En este caso, los fabricantes como Owens-Illinois do Brasil conmemoran los buenos resultados de 2006 con embarques de botellas de bebidas para África y Latinoamérica, después de un año de ventas endebles en el exterior.
Para la Asociación Brasilera de las Industrias Automáticas de Vidrio (Abividrio), los buenos vientos continuarán a soplar en 2007. Tal pronóstico es reforzado por factores como las fuertes inversiones en botellas de vidrio retornables hechos por los grandes fabricantes de gaseosas en Brasil, en especial la Coca-Cola que por tercer año consecutivo apostó a la vuelta de los embalajes reutilizables. Actualmente la participación del vidrio en su portfolio gira en torno a los 15%, pero la empresa pretende elevar ese índice a 30% en breve. La estrategia es privilegiar al vidrio en áreas de distribución donde predominan los consumidores de menor poder adquisitivo. En esas plazas, la botella de vidrio de 1 litro de las gaseosas Coca-Cola puede comprarse a 1,09 reales (precio estampado en la tapa), en una estrategia que ayudó a contener el avance de las empresas pequeñas en el sector.
En el mercado de cosméticos y perfumes, donde la presencia de embalajes plásticos de alto brillo y transparencia está creciendo gradualmente, los vidrieros tampoco tienen por que reclamar. Al invertir en sistemas de decoración más sofisticados, el sector ha conseguido reaccionar al asedio de las resinas. Un concepto ya en alza y que debe ganar más proyección en 2007 es la pintura orgánica. Mientras las tintas tradicionales, producidas muchas veces con componentes metálicos, le brindan al vidrio colores uniformes y opacos, los pigmentos orgánicos permiten explotar superficies con degradés y efectos translúcidos. Por eso, tal alternativa de decoloración está siendo bien evaluada por empresas como Wheaton, líder en el mercado brasilero de frascos de vidrio para cosméticos y perfumes, que ya produce embalajes decorados con pintura orgánica para sus principales clientes. Otra fuerte tendencia en acabado es apuntada por Saint-Gobain Embalajes, para quien los sistemas de decoración más sofisticados continuarán a ser usados para personalizar moldes estándar, sobre todo cuando la cantidad solicitada por la industria usuaria no justifica la creación de un modelo exclusivo.
Contrariando los buenos indicios para el 2007, en los últimos meses un problema está preocupando al sector de embalajes de vidrio. Se trata de la falta de carbonato de sodio nacional, ocasionado por la paralización de la Companhia Nacional de Álclis, única proveedora del producto de América del Sur. Representando cerca del 30% del costo final del vidrio, la sustancia reduce el punto de fusión de arena para la obtención del vidrio, disminuyendo los gastos con la energía. Otro causante de cautela fue el anuncio de AmBev de que inaugurará una fábrica propia de embalajes de vidrio en 2007. Cerca de 160 millones de reales deberán invertirse en la unidad, en construcción en Campo Grande (RJ). La capacidad será de 100.000 toneladas, o 450 millones de botellas por año, suficientes para suplir el 50% de la demanda de la empresa en cervezas. La inauguración está prevista para el tercer trimestre del 2007. El anuncio no llegó a agarrar a los vidrieros de sorpresa. El sector sabía que esa inversión era apenas una cuestión de tiempo, una vez que AmBev ascendía en la producción de rótulos y de tapas. Aun así, la nueva fábrica deberá hacer con que los fabricantes de embalajes de vidrio busquen nuevas oportunidades en el campo de las bebidas, en un escenario en que los mercados de gaseosas y de spirits (destilados) se tornarán todavía más estratégicos.
Más livianos y resistentes
En el área de las celulósicas, la vertiente no huye de lo que ocurre con otros materiales de embalajes a nivel mundial: es creciente la presión de la industria usuaria por la reducción de peso sin pérdida de la resistencia, y los grandes fabricantes tratan de responder a las exigencias, so pena de perder competitividad. En esta línea, los fabricantes de cartulina para embalajes anunciaron en los últimos meses inversiones importantes en productos de bajo gramaje y alta rigidez.
Esa nueva generación de cartones promete consumir menos materia prima y ofrecer la misma resistencia de las estructuras convencionales. A despecho del costo a veces mayor, los productos así deben ganar lastre en Brasil en 2007, consolidando la búsqueda por embalajes más livianos como tendencia de mercado de celulósicos.
Llama la atención en este proceso la estrategia de Klabin, que quiere fabricar la materia prima necesaria para producir papeles de bajo gramaje y rigidez elevada, hoy importada. La empresa anunció planes de anticipar para setiembre de 2007 el inicio de la producción en el proyecto de expansión de la planta de Telêmaco Borba (PR), que debe aumentar la capacidad de 330.000 a 740.000 toneladas de cartulina por año, además de aumentar la fabricación de materias primas utilizadas en los productos de bajo gramaje y rigidez elevada. Klabin también destaca como gran acontecimiento para el año que viene la ampliación de la planta de Monte Alegre (PR). Con esto, la capacidad de producción anual de cartón pasará de 700.000 toneladas a 1,1 millones de toneladas. El inicio de la operación con la nueva capacidad está previsto para octubre de 2007.
Del otro lado del mostrador, las inversiones en cartones más livianos también se destacan. Habiendo aumentado sus ventas en el mercado interno en más de 20%, mientras la media del sector se estacionó en el 2%, Suzano está apostando alto en gramajes reducidos y resistencia elevada. La estrategia ayuda a entender el aumento de la participación de la empresa en el mercado interno, de enero a setiembre de 2006, el dominio de Suzano en el segmento de cartulina subió del 24,5% al 27% (el 35% de la producción se exporta). En el mercado, las últimas novedades de la empresa que explota el mote de la levedad llevaron más de cuatro años para desarrollarse, y están siendo comercializadas bajo la marca Super 6 Premium. Los productos posibilitan que se produzcan más cajas con la misma cantidad de insumos. O sea, el aumento del precio promete ser contrabalanceado por la ganancia en escala. Según Cesar Mendes, gerente del grupo de productos de la empresa, con la nueva cartulina, en una tonelada de producto, por ejemplo, se consigue un 9% más de rendimiento del que se consigue con el mismo gramaje con el Super 6 Hi-Bulky, también de Suzano. El espesor no cambia, para evitar modificaciones en las líneas de envasado de la industria. El desempeño de la línea Super 6 Premium ya está siendo evaluado por los usuarios. Los nuevos cartones de Suzano pueden ser vistos en productos como el pan dulce Bauduco y los detergentes en polvo Ace y Ariel, de Procter & Gamble, y Tixan Ypê, de la Química Amparo. Según Suzano, esos clientes participaron del desarrollo de la línea, que tiene la responsabilidad de sustituir, hasta el inicio del segundo semestre de 2007, a la Super 6 Hi-Bulky, hasta entonces líder entre los productos para embalajes de Suzano. Otro movimiento irreversible del mercado de cartulina para embalajes tiene relación a las inversiones en las características de printabilidad del material. Los fabricantes están dando cada vez más atención a la superficie de impresión y a la calidad del dorso de los embalajes. En 2006, por ejemplo, Ripasa invirtió 50 millones de reales en su planta de Embu (SP). Además del aumento del 30% en la producción, incluso de cartones de bajo gramaje y alta rigidez, el aporte optimizó el área de acabado de la unidad. A propósito, conviene estar atentos a un registro lateral: el creciente uso de cartones cada vez más blancos, registrado en otros países, podrá acelerarse como tendencia en el mercado interno. El movimiento en esa dirección vale también para el cartón corrugado, con laminación de hojas de papel blanco, dada la inclinación de las redes de comercios por la demanda de cajas display con impresión de mejor calidad (ver pág. 30). Otro movimiento importante es el protagonizado por líneas obtenidas de materias primas recicladas. Entre las empresas focalizadas en esas familias de productos se destaca Papirus, otra gran fabricante de cartones, que planea perfeccionar nuevos desarrollos con mayor composición de reciclado. Uno de los principales focos de la empresa para el 2007 es la línea Vitacarta, de cartulina 100% reciclada.
En el área de cartones asépticos, el mercado vive la expectativa de la inauguración de la planta brasilera de SIG Combibloc. El protocolo firmado con el gobierno de Paraná, donde la unidad se construirá, prevé el funcionamiento de la fábrica para el 2008. Mientras esto sucede, el sector explota nuevos nichos de actuación, como los mercados de aguas minerales y el de private labels, estimulando la disputa con otros materiales de embalajes, como por ejemplo el acero, en la contienda por segmentos como el de la crema doble. Otro movimiento del sector que puede crecer es el de la oferta de cajas esterilizables por autoclave para el mercado de alimentos. Tanto SIG como Tetra Pak invirtieron en el desarrollo de cartones retortables, ya a la venta en el país.
Lucha contra la verticalización
No todas las previsiones dan en el blanco, pero otra apuesta casi segura para la industria de embalajes tienen relación con la verticalización productiva de grandes usuarios de latas de acero. Debido al carácter confidencial de algunas estrategias, es difícil de decir en que medida esa onda de emancipación, manifestada de manera intensa en 2006, continuará en el próximo año. Pero quien es del ramo lo ve como algo irreversible, esto se ve reforzado por acciones como la reciente apertura de una gran fábrica propia de latas de Gomes da Costa, una de las dos mayores empresas del sector de pescados industrializados del país, junto a Coqueiro. En el proyecto se invirtieron 30 millones de reales, revertidos en la capacidad de 1,5 millones de latas por día, una buena parte de ellas dotadas de sistemas de fácil apertura.
Es obvio que inversiones en verticalización productiva no constituyen una novedad en el sector de las hojalatas. Hace años, también en el sector de alimentos, una de las mayores productoras de latas de acero del país es Nestlé. En el área de tintas, por lo menos un gran fabricante, Renner, también se encaminó en la internalización de la producción de embalajes. Otros ejemplos podrían citarse, siendo que las metalgráficas tradicionales están obligadas a colocar en práctica alguna estrategia de reacción. De este modo, las inversiones en latas de acero más modernas y prácticas se ven aceleradas. Esto incluye nuevos proyectos de decoración e impresión, sistemas de cierre más sofisticados y formatos diferenciados.
En el campo de las innovaciones, llaman especialmente la atención los formatos expandidos, que de a poco son más accesibles para las industrias usuarias del Brasil, conquistando la participación entre comodities como el de los aceites comestibles. Con miras en la posibilidad de crecimiento, los fabricantes de latas invierten más y más en tecnología, como anunció la Compañía Brasilera de Latas (CBL), que amplió la capacidad de producción de latas de acero expandidas.
También deben observase con atención las latas de dos piezas (tapa y cuerpo), que proporcionan características mejoradas de cierre comparándolas a las tradicionales de tres piezas (tapa, fondo y cuerpo). Los sistemas de cierre más perfectos, como el caso de las láminas de aluminio del tipo peel off para los productos secos y granulados, también se transformaron en una herramienta estratégica de las metalgráficas, que pueden invertir en convenios exclusivos para el abastecimiento de accesorios, como hizo en el 2006 Industrias Reunidas Renda, de Pernambuco. Otra posibilidad tecnológica que puede concretizarse es la laminación de películas impresas en las paredes externas de las latas. Ganando un creciente mercado en el exterior, el sistema es alternativo a la decoración por litografía. Parte de esas innovaciones también puede ser de utilidad para la cadena de acero en la guerra trabada con otros materiales de embalajes. No hablamos solamente de la eterna batalla del PET en el mercado de aceites comestibles, donde además, las metálicas han llevado la peor parte, a pesar de las enfáticas críticas con respecto a la transparencia de los frascos plásticos, que exige el uso de conservantes. Se comenta que el gran miedo de los que trabajan con el acero hoy día, es que el mercado del plástico gane el de tintas. Las petroquímicas garantizan poseer materiales adecuados para ese sector, que ya comenzaron a ser usados en el mercado brasilero, pero que no se utilizan todavía por los grades fabricantes de tintas.
En otro sector del mercado de embalajes metálicos, el del aluminio, llama la atención el esfuerzo de importantes fabricantes de embalajes en disminuir los costos con la distribución, inaugurando nuevas fábricas de latas y de tapas en el país. Para los analistas, la eventual caída de gastos con el transporte podrá contrabalancear los precios en alza del aluminio. También vale recordar, que la producción de la materia prima de las latas de aluminio está en alza, reforzando la sensación de aumento en el consumo de los principales productos acondicionados en estos embalajes (gaseosas, cervezas, tés, jugos). Según
la Asociación Brasilera del Aluminio (Abal), desde enero a setiembre de este año, se produjeron 1,196 millones de toneladas de aluminio primario en el Brasil, un 7,9% más con relación a los nueve primeros meses de 2006. En los próximos meses el buen desempeño debe continuar no sólo con la contribución de las latas. La perspectiva de un mayor giro de la industria de laminados flexibles para el acondicionamiento de alimentos también podrá reflejarse de manera positiva en el sector del aluminio. Una buena marea tiende a favorecerse con las bolsas flexibles esterilizables por autoclave, los famosos retortables pouches, cuya estructura tradicional lleva aluminio, PET y PP. Entre las innovaciones tecnológicas, vale la pena mencionar las botellas de aluminio, que en el exterior ganan un creciente espacio en el portfolio de embalajes de las grandes industrias de gaseosas y cervezas, y que pueden esparcirse por aquí. También dentro de los procesos productivos, se le presta una especial atención a la reducción de las paradas para el cambio de rótulos en las líneas de producción de latas. Impulsada por grandes empresas del sector, como Rexam, la tendencia es flexibilizar los volúmenes mínimos de producción, ofreciendo a los clientes condiciones de diversificar más todavía sus familias de productos.
PP por encima de la media
Un movimiento que sobresale en el sector de embalajes plásticos ha sido el avance del polipropileno (PP) en los mercados antiguamente cautivos de otros materiales de embalajes. Esta tendencia se beneficia por el desarrollo de aditivos que mejoran las características ópticas de la resina, tornándola más transparente y brillante. Con la contribución de estos avances, los embalajes de bocas anchas hechos de PP ya se ofrecen en categorías como la de conservas, tradicionalmente dominada por el acero y el vidrio. Otro caso aguardado es la conquista del PP de los usuarios que hoy son adeptos al PET. En esta acometida, sin embargo, el material enfrenta la limitación de la falta de barrera contra gases. Esto impide por ejemplo, el uso del PP en el mercado de las gaseosas, donde el PET continuará siendo el soberano por mucho tiempo.
Sea como sea, exceptuando el polietileno de baja densidad lineal (PEBDL), que vino de una base baja el año pasado, el consumo del PP creció más que el de los demás plásticos para embalajes en 2006 (pág. 24), algo que debe mantenerse en los próximos doce meses. Además de la mayor demanda, tal previsión se refuerza por las estrategias como la de Suzano Petroquímica, que en 2007 pretende aumentar su producción de PP en el país. En la planta de Mauá (SP), la capacidad aumentará de 300.000 toneladas a 360.000 toneladas en setiembre próximo. En Río de Janeiro, hasta finales de 2007, el volumen producido llegará a las 300.000 toneladas, contra las 200.000 actuales. Más allá de la creciente importancia del PP, la industria de embalajes plásticos se moverá en la corrida por la escala en el área de las empresas transformadoras. Notado en los últimos años, tal movimiento no se enfriará, intentando colocar en ecuación los márgenes cada vez más críticos con que estas empresas vienen trabajando. La flexibilidad de las líneas de embalajes, que necesitan ser adaptables a diferentes procesos productivos, sobre todo en función de los ciclos de vida cada vez menores de los productos, es otra apuesta segura del sector de plásticos en los próximos meses.
Otras tendencias que ganarán proyección en un futuro próximo, serán las búsquedas por fuentes alternativas al petróleo en la producción de resinas y los desarrollos que involucran la nanotecnología. En el primer caso, las resinas termoplásticas de rápida degradación, oriundas de fuentes naturales renovables, como el maíz, la caña de azúcar y el almidón de papa, ya comenzaron a producirse en Brasil. En el segundo caso, las resinas modificadas a nivel molecular, que ofrecen mayor barrera, propiedades anti-microbianas o aumento de la rigidez y de la resistencia al impacto, también ganarán más espacio en Brasil.
En el mercado de las películas plásticas flexibles, se continuará apostando a los embalajes plegables que queden de pié en las góndolas, los célebres stand up pouches (SUPs). Aunque aún no se haya llegado a la velocidad de crucero de esta tecnología en el Brasil, el avance de los SUPs ha sido claro. Desde hace unos años, esos embalajes se usan en el acondicionamiento de productos tan dispares como las aceitunas, galletas para mascotas, ceras líquidas para la limpieza doméstica, condimentos secos, mayonesa y derivados del tomate. Frente a la diseminación de maquinaria y películas adecuadas, la tendencia es que el costo de las bolsitas que se paran disminuya. También cuenta para tal previsión la practicidad en el transporte, la optimización del espacio en las góndolas y la mayor printabilidad de los SUPs, que favorece la disposición de un gran número de informaciones al consumidor. Una tendencia todavía poco explotada en el área, pero que también puede tener consistencia, es la de los SUPs con formatos diferenciados. Quien es del ramo garantiza que las implicaciones de costos no asustan, y que los resultados de marketing son excelentes.
Continuando en el área de las películas flexibles, las estructuras de BOPP con aspecto opaco continuarán en alza en el mercado de alimentos, donde tienen éxito principalmente en el área de los snacks. Los movimientos en torno a los retortables pouches, también merecen acompañarse en el 2007. Actualmente, las películas utilizadas en la producción de bolsas plásticas esterilizables en autoclave son en su mayoría importadas de Corea del Sur. Pero las grandes empresas instaladas en Brasil, como Alcan e Itap Bemis, están enfrentando esa competencia, invirtiendo en la producción local de estructuras flexibles que soportan procesos de esterilización y cocimiento a altas temperaturas (EmbalagemMarca n°87). Los usuarios todavía reclaman por las deficiencias técnicas, pero a juzgar por las inversiones de esas dos empresas, los retortables pouches hechos con películas nacionales podrán finalmente disparar en Brasil.
En el mercado de flexibles también pueden ganar espacio las películas de barrera ultraelevada para el acondicionamiento de productos secos como los jugos en polvo y las sopas liofilizadas. Además de una mayor protección contra el oxígeno, la humedad, el aroma y el sabor, estos productos que poseen un lado metalizado y otro no, diseñado para obtener un sellado superior, ofrecen la ventaja de una menor temperatura inicial de sellado comparándola con estructuras que utilizan aluminio y polietileno. Quien comenzó con esta tecnología en Brasil fue ExxonMobil.
El año de los embalajes portátiles
Desde que ganó fuerza en el mundo del marketing, la expresión “consumo nómada” se mantuvo vinculada a lo que los americanos llaman eating and drinking on the go, o sea, el creciente hábito de consumir alimentos y bebidas en movimiento, en el coche o durante la práctica de deportes, por ejemplo. Sin embargo, este comportamiento de consumo, que normalmente exige embalajes menores y fáciles de cargar, amplió sus dominios en el comercio global. Una clara tendencia, verificada con fuerza también en Brasil, es la multiplicación de los lanzamientos desarrollados bajo el prisma de los portátiles, no sólo para las categorías de alimentos y bebidas. Una de las novedades del consumo nómada comienza a constituirse en los productos de higiene y cuidados personales, categoría en donde los embalajes portátiles y presentaciones de consumo individual deben ganar cada vez más espacio de aquí en más.
Tal previsión se basa en estrategias observadas en diferentes segmentos de categorías de personal care. Hasta en los estantes de papel higiénico, quien diría, el consumo nómada se hizo notar. La marca Scout, de Kimberly-Clark Brasil, protagonizó una acción curiosa e inédita en el país. Fue el lanzamiento de un papel higiénico que no viene en rollo, sino en paquetitos con cuarenta hojas cada uno. La idea es la de permitir que el producto, desarrollado para el consumo fuera de casa, sea transportado en la cartera o en un neceser. Con esto, los consumidores no necesitan cargar los rollos de papel, que se aplastan y se ensucian durante el transporte, sino en un embalaje de bolsillo capaz de mantener el producto protegido y limpio.
La preocupación con los embalajes portátiles, tiende a esparcirse a otros sectores de mercado de higiene y cuidados personales. Tal movimiento sólo tiende a fortalecer las estrategias que involucran acondicionamientos con menores volúmenes y fáciles de llevar. Desde repelentes de insectos hasta enjuagues bucales y cremas dentales, diversos productos ya están a disposición en presentaciones diminutas. La reducción de las cantidades acondicionadas, sin embargo, no es la única medida que cabe para proporcionar la conveniencia de consumo en situaciones fuera del hogar. Volviendo al eating and drinking on the go, se recomienda, como siempre, estar atento a los sistemas de fácil apertura, a los formatos del embalaje y a la incorporación de accesorios que facilitan el consumo de alimentos y bebidas como las pajitas y los cubiertos. Prevalece por fin, la recomendación de fijar la atención hacia los consumidores urbanos con poco tiempo para actividades tan triviales como la de cocinar. No se trata de una previsión revolucionaria, sino que no quedan dudas de que las estrategias de marketing personalizadas para ese nicho, que en el exterior se lo conoce como time poor, deben continuar creciendo en 2007.
Sin grandes cambios en rótulos
Con las tendencias tecnológicas que vienen manteniéndose en los últimos años, el mercado de conversión e impresión de rótulos no presentará cambios bruscos en 2007. En términos de equipos, las impresoras de banda estrecha multisustrato continuarán ganando espacio, permitiendo que los convertidores actúen en nichos de mercados de cajas de cartones y embalajes flexibles. La ampliación del abanico de servicios es otra apuesta certera, ya que los proveedores de rótulos están invirtiendo sin parar en la oferta de varias soluciones tecnológicas para atender las diversas demandas de las industrias usuarias, en el llamado one stop shop.
En el ramo de los autoadhesivos en particular, el crecimiento de las solicitaciones que involucran tirajes menores también surge como un punto pacífico, consolidándose en la estera de las subdivisiones de las líneas de productos de los usuarios, y también del aumento de la importancia de empresas y marcas regionales en la cartera de clientes de los convertidores. Todo esto exige, como ha estado sucediendo en los últimos años, inversiones en rápidos cambios de servicio, que minimicen el desperdicio de tinta y de sustrato entre cada cambio de trabajo. Además, la caída de los tirajes seguramente continuará favoreciendo la venta de las impresoras digitales. Éstas, a su vez, han ofrecido tirajes máximos mayores, señalizando una ganancia de escala que podrá disminuir el alto costo de sus consumibles en el futuro. Continuando en el área de narrow webs digitales, se nota cierta expectativa por esfuerzo que la competencia está haciendo para frenar el dominio de la HP Indigo. Las marcas como Xeikon y Matan, han anunciado novedades para el mercado de los rótulos, y es recomendable acompañar sus pasos en el 2007.
El área de los termoencogibles tampoco tiende a ser palco de grandes revoluciones en el negocio del rotulado. Se aguarda, es verdad, la inauguración de una gran planta productiva de películas contráctiles en el mercado interno, hoy abastecido en gran medida por productos importados, especialmente asiáticos. Esto puede suceder ya en 2007, si se materializa la construcción de una planta de Tecnoval, gran proveedora de películas de embalajes del país. Las grandes industrias usuarias de termoencogibles, ven con entusiasmo el abastecimiento local, las cuales pasarían a contar con el respaldo de una mayor proximidad con su proveedor.
A pesar de los cuestionamientos ambientales relacionados a las películas de PVC, la demanda por el material en el mercado de termoencogibles debe estabilizarse después de un período de caída en el escenario internacional. Esto porque las películas de PVC dedicadas a este tipo de aplicación comenzaron a producirse sin plastificante. Tal proceso ablanda el impacto ambiental de la incineración del material. La tendencia es que el avance del OPS, del PET y del PETG disminuya en el sector. En Brasil, la participación de esos materiales es pequeña, el 95% del mercado interno todavía están dominados por las películas de PVC. Pero en Europa y en los Estados Unidos los temores ambientales causaron cierta fragmentación del sector, con el share del PVC cayendo al 50%, en el Japón el material responde por apenas el 15% del mercado de termoencogibles. En la tendencia de eliminación de plastificantes, capitaneada por grandes proveedores como Fuji Seal, Ineos, Klöckner Pentaplast y Sleever, la perspectiva para el PVC en el área de termoencogibles, vuelve a ser buena.
La sensación de continuidad del mercado de rótulos se refuerza por la falta de perspectivas inmediatas para los roll-fed shrink (RFS), como se comenzaron a llamar los rótulos termoencogibles aplicables por máquinas alimentadas por bobinas. Aunque los proveedores internacionales de películas están dedicando gran atención a esta alternativa de decoración de embalajes, también conocida como RoSo (de rollo n shrink on), las industrias brasileras de rótulos roll label, que serían las piezas llave en el desarrollo del mercado de RFS por aquí, todavía no se entusiasmaron con la posibilidad de actuar con los termoencogibles. Una explicación está en la idea de que esas empresas están más relacionadas al mundo de los embalajes flexibles que propiamente al de los rótulos. Esto significa que trabajan con una alta producción y márgenes reducidos, factores que no favorecen el interés en innovaciones como los RFS. También parece difícil convencer a los potenciales usuarios de roll lables de los beneficios del sistema, básicamente la economía en una máquina de aplicación de mangas termoencogibles. Otra traba es la falta de un proveedor local de películas de BOPP con encogimiento. La necesidad de importar se ve con reticencia en el mundo de la guerra de precios que muchas de esas empresas viven, dificultando la diseminación de los RFS en el 2007.
El turno de las cajas display
Por prevalecer aquí un movimiento ya consolidado en los comercios minoristas europeos o americanos, el próximo año podrá ser decisivo para el crecimiento de los embalajes prontos para la góndola, o shelf ready packages (SRPs). Ese es el nombre que se les da a los embalajes de despacho, las cuales no sólo protegen y acondicionan los productos durante el transporte, sino que también funcionan como módulos de reposición para los puntos de venta. Esto es posible gracias a una dimensión adecuada de esos embalajes, que permite una mejor utilización en el punto de venta, y también la de accesorios como tapas o cintas de fácil apertura, que ayudan a transformarlos en displays de forma rápida y simple.
En el exterior, el concepto fue impulsado por el hard discount, como se llaman los supermercados focalizados predominantemente en el precio, los cuales exponen los productos directamente sobre pallets, en las cajas de despacho. Aunque esa modalidad espartana de comercio todavía sea incipiente por aquí, los grandes proveedores de cajas de cartón corrugado han demostrado interés en los embalajes prontos para la góndola. Klabin, por ejemplo, perfeccionó su línea de cajas display con una cinta de fácil apertura, prometiendo agilizar todavía más las reposiciones. Rigesa también estaría desarrollando proyectos del tipo, aunque ningún lanzamiento haya sido divulgado aún.
El interés de los proveedores de cajas de cartón corrugado se explica por el hecho de que las redes de comercio del país comienzan a ver con más atención este tipo de embalaje. El Grupo Pão de Açúcar, por ejemplo, ya estaría a punto de adoptar SRPs para productos de marca propia.
Existen, aun así, factores que no contribuyen a la difusión de las SRPs en Brasil. Uno de ellos es la mano de obra barata de los reponedores. Otro, el costo mayor de las cajas display. Pero las ventajas como la optimización del espacio en los estantes y la disminución del manejo (y consecuentemente, de averías) de productos en el PDV pueden impulsar la idea, que también es beneficiada por la posibilidad de destacar las marcas en las tiendas. La diferenciación visual, dicen los defensores de los SRPs, puede ser mayor que aquella conseguida con los rótulos de los productos unitarios y con material de apoyo en el punto de venta, tales como fajas, stoppers, take ones y wobblers. También vale recordar que, además del aspecto pardo del cartón corrugado, las cajas display pueden ser laminadas con papel blanco, garantizando la impresión de buena calidad. Otro factor favorable es la evolución de las codificaciones ink jet, capaces de imprimir grandes caracteres, ampliando la exposición de las marcas impresas en las superficies rugosas de las cajas display convencionales. La industria del cartón corrugado también se está esforzando para ofrecer a los usuarios sistemas de impresión y acabado más sofisticado, otro punto favorable para la diseminación de los SRPs en Brasil.
El aumento de la tercerización
Mientras el concepto de one stop shop gana fuerza ampliando el abanico de servicios de los proveedores de embalajes que ofrecen en una única empresa varios recursos para las industrias usuarias, también crece en Brasil la tercerización de servicios de acondicionamiento. Ofrecida a empresas generalmente especialistas en una única área, esa modalidad de outsourcing, también conocida como contract packaging, puede tornarse una actividad común en el país. Es verdad que el movimiento todavía es incipiente, tanto en la oferta como en la demanda de servicios, pero al concentrar en un único prestador todas las habilidades relacionadas a la cadena de embalajes, la tercerización asumió un carácter estratégico en el exterior, una tendencia que ya se manifestó aquí.
Diferentes empresas vienen anunciándose en el mercado nacional como co packers, o sea, tercerizadoras de proyectos de embalajes. Uno de los atractivos pregonados es la disminución de costos. Volúmenes mayores y menos cambios en las secuencias de producción, causados por la centralización de las decisiones en un único prestador de servicios, están entre los factores que pueden generar economía. En los Estados Unidos y en otros países donde la actividad ya es bastante desarrollada, las empresas que se proponen a ofrecer servicios de outsourcing actúan como gerenciadores de la cadena de atención. Su función es la de tratar con todos los involucrados, desde el fabricante del material de embalajes al proveedor de las máquinas de envasado, del sistema de empaquetado y de otros servicios agregados. En todos los casos el outsourcer debe extraer lo mejor de sus socios y ofrecer al contratante una mayor diferenciación o un menor costo, comparado a los resultados que él podría obtener internamente.
Todas esas responsabilidades llevan a una duda: ¿las empresas nacionales estarían aptas a desempeñar como es debido, la función de co packer? Tal vez no exista una respuesta definitiva, pero el buen sentido aconseja un análisis laborioso antes de la contratación de un tercerizador de servicios de embalajes. A pesar de los eventuales riesgos que involucran outsourcers sin preparación, la actividad puede crecer en Brasil en las más diferentes áreas, ya que es aplicable en prácticamente todos los segmentos de negocios. Los mercados de bebidas, alimentos, cerámicas, tintas y productos de higiene y limpieza ya se muestran abiertos al concepto, cada vez más encarado como una herramienta estratégica para operar con costos menores. Otra ventaja teórica es el refuerzo de los departamentos de marketing de las empresas, con los co packers concibiendo de forma autónoma o en conjunto con los equipos internos, promociones y estrategias para el aumento de sus ventas. Finalmente, y no menos importante, el contract packaging también puede optimizar las estrategias de distribución, exonerando a la industria usuaria, de tareas excedentes, y permitiéndole que se dedique a su negocio principal.
Agradecimientos
Para la realización del reportaje de tapa de esta edición, un servicio que EmbalagemMarca ofrece por el octavo año consecutivo en esta época del año a sus lectores, fue fundamental el apoyo de las personas relacionadas al final. Ellos contribuyeron con gran parte de las informaciones que permitieron montar el trabajo, cuyo objetivo es el de ofrecer una herramienta auxiliar a las empresas en la elaboración de su planeamiento para el próximo año. De igual importancia fue la contribución dada a lo largo del año que finaliza, por las centenas de profesionales y de especialistas del área de embalajes a nuestro equipo de reportaje. El precioso y copioso volumen de informaciones aportado en los últimos doce meses por estas personas, en entrevistas, cambios de ideas cara a cara, seminarios, workshops, congresos y otros eventos en que el embalaje fue tema central, enriqueció los artículos publicados por la revista y ayudó enormemente a fortalecer nuestro manantial de informaciones sobre el asunto. Este banco de datos fue de una indescriptible utilidad en la producción de Tendencias y Perspectivas 2007. A los que aquí están relacionados y a los demás el equipo de EmbalagemMarca les agradece.
Antonio Dalama Lorenzo, Rotatec
Carol Tumolin, Papirus
César Mendes, Suzano Papel e Celulose
Fernanda de Azevedo, SIG Combibloc
Flavio Canalli, Ladal
Lívia Silvestre Luccas, Rexam
Lucien Belmonte, Abividrio
Luiz Fernando Martinez, Abeaço
Maria Beatriz Martins, Saint-Gobain Embalagens
Miguel Sampol, Klabin
Rildo Lima, Owens-Illinois Brasil
Roberto Lacerda, Ladal
Rogério Mani, Abief
Sergio Canela, Ripasa Celulose e Papel
Sinclair Fittipaldi, Suzano Petroquímica
|