Dorar la píldora. Esta expresión, nacida de las antiguas técnicas usadas por los médicos para quebrar la repulsión de los pacientes por los medicamentos y que, por extensión, hoy vale por los intentos de tornar cualquier cosa o situación menos intragable, le cae bien a un reciente lanzamiento de Süd-Chemie. Las cápsulas Aroma-Can de la multinacional química alemana, le permiten realzar el aroma a los productos farmacéuticos y a los nutricionales de fuerte olor a través de la liberación de aromas agradables en el interior de los embalajes. “Los medicamentos basados en aceites animales y sales naturales, por ejemplo, se tornan más atractivos”, dice Rodrigo Macaferri Rodrigues, gerente de ventas y marketing de la división Süd-Chemie Performance Packaging para América Latina. Las cápsulas importadas ya pueden ser adquiridas por las industrias brasileras.
Los capullos perfumadores para los frascos fueron creados por el área de cápsulas desecantes de Süd –Chemie. A propósito, Rodrigues resalta que los nuevos proyectos pueden combinar dispositivos antihumedad, arcilla bentonítica o silica gel, con los aromas. “Se obtiene así, un embalaje con dos papeles activos”, afirma el ejecutivo de Süd-Chemie. Producidas en polipropileno, las cápsulas Aroma-Can se embarcan con la tecnología de aromas encapsulados Compel Aroma, de la americana ScentStational Technologies. Están disponibles dos aromas padrones: limón y naranja, olores diferentes pueden desarrollarse. Las cápsulas están encuadradas en los requisitos del FDA americano para el contacto con drogas y alimentos y pueden inserirse en las tapas de los frascos con los mismos equipos para la aplicación de cápsulas desecantes, a la misma velocidad. De acuerdo con Süd-Chemie, las cápsulas no se restringen a los productos con feo aroma. Pueden ser también un diferencial de marketing para los medicamentos inodoros como la aspirina. (GK).
Posología a viva voz y buen sonido Embalaje “hablante” para medicamentos puede crear nuevos mercados
Lanzada hace casi cuatro años en los Estados Unidos, Rex, un “embalaje hablante” para los medicamentos éticos, promete obtener una mayor popularidad. Su dueña, la compañía americana de softwares Wizzard, cerró nuevos contratos de distribución, dejando en el aire la posibilidad de la llegada del producto a los mercados como el brasilero, y afirma estar en vías de lanzar una versión perfeccionada, capaz de acondicionar fármacos líquidos. Con la forma parecida a la de los tubos de vitaminas efervescentes, Rex graba mensajes en un chip descartable, embutido en su base, y se ofrece en las versiones industrial (para laboratorios, con el prospecto grabado) y en la versión para el comercio, para el público con deficiencia visual, personas mayores y analfabetos. Para estos usuarios, las grabaciones se hacen acoplándole al embalaje una base con un micrófono. Un botón en su lateral, reproduce los mensajes.
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