Una cinta de poliéster, impresa o metalizada, está posicionada en las cavidades de un molde de inyección plástica. Cuando la inyección se efectúa, el calor y la presión transfieren los pigmentos o la metalización a la superficie plástica. Ese es el principio básico del llamado in-mold decoration (IMD), proceso de decoración y acabado para piezas plásticas hecho de modo simultáneo a la inyección. Más difundida en Europa, tal técnica comienza a ganar espacio en el mercado brasilero. El IMD tiene entre sus potenciales mercados la decoración de aparatos celulares, piezas automotoras y electrodomésticos. En el segmento de embalajes, principalmente frascos y tapas de cosméticos (como la que ilustra esta página) están en la mira de la tecnología).
Hasta por la semejanza del nombre, el método puede causar cierta confusión con los ya famosos in-mold labels (IMLs), aquellos rótulos aplicados en embalajes plásticos en el momento de su soplo o inyección. Se puede decir que la diferencia entre uno y otro proceso se resume a una cuestión de fusión. Mientras en el IML el sustrato del rótulo (normalmente películas plásticas de polietileno o polipropileno) se funde al embalaje, en el proceso IMD, la cinta de poliéster es rebobinada después del final de la inyección, ya sin los pigmentos o la metalización. Ella, por tanto, no se incorpora a la pieza plástica, como ocurre con los IMLs.
“El IMD trae ventajas al permitir un registro muy preciso”, resalta Claudio Sthamer, director general de Kurz do Brasil, empresa que ofrece la tecnología en el país. Él añade que apenas unas finas capas de pigmentos se transfieren a la pieza plástica, abriendo la posibilidad de metalización parcial. “La tecnología IMD también se destaca por la flexibilidad”, completa Sthamer, afirmando que la decoración puede hacerse con diversos tipos de plásticos, como polipropileno, poliestireno, y ABS.
Las películas pueden fabricarse con imágenes continuas, dando por ejemplo, efectos que imiten madera, acero cepillado, o carbono, o con imágenes personalizadas en hasta nueve colores. “El barniz especial utilizado por Kurz en la fabricación de las películas IMD garantiza resistencia química, a la abrasión, sin contar con el brillo y excelente definición de las imágenes”, destaca Claudio Sthamer. El dispositivo para la alimentación y posicionamiento de la película en el molde debe ser adquirido por la empresa que hará el trabajo de inyección de la pieza. Al proporcionar un brillo y un acabado especiales, se cree que, en el futuro, el IMD pueda hasta sustituir las etiquetas, rótulos y otros métodos tradicionales de decoración de embalajes. (LH)
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