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Nº 79 - Marzo 2006

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Conversión y impresión - Tipografia

Para analizarlas

La elección juiciosa de fuentes tipográficas puede abaratar la impresión en los envases


En su célebre libro Los elementos del estilo tipográfico, de 1992, el especialista norteamericano Robert Bringhurst decía que la tipografía “es a la literatura lo que la ejecución musical es a la composición: un acto esencial de interpretación, lleno de infinitas oportunidades para la iluminación o para la estupidez”. Bringhurst sabía que el uso de las familias tipográficas adecuadas tiene otras prioridades además de la claridad y la facilitación de la lectura. El estudio de las fuentes, o letterform design, se tornó una herramienta importante para la reducción de costos de impresión, un aliado frente a las presiones de costos que inciden cada vez más en ese proceso. Los especialistas aseguran que prácticamente cualquier producto gráfico – libros, envases, panfletos – puede abaratarse a partir del análisis técnico de las características de las letras utilizadas. Esto fue especialmente evidente en las reformulaciones gráficas a que fueron sometidos los grandes diarios norteamericanos en la década de 1990. Los diarios y otros productos editoriales con gran número de páginas consiguieron reducir de manera considerable sus costos gráficos apostando al rediseño de las letras. Con ello, combatieron puntos de acumulación de tinta, entre otras mejoras guiadas por los diversos conceptos del letterform design.

La pregunta que surge es si este análisis también puede reducir costos en la producción de envases. Los profesionales del ramo dicen que sí, recordando, por ejemplo, que la eliminación del refuerzo del color negro en impresiones en que tal recurso no es necesario, es por sí sólo una buena economía. “La industria del envase necesita entender que el estudio de las letras puede ser caro y lento, pero, cuando está bien hecho, trae ganancias, e invariablemente se recupera el gasto”, defiende Sara de Paula Souza, de la agencia Hi Design, especialista en el tema.

Corroborando las prerrogativas económicas, la diseñadora recuerda que a partir del diseño de las letras, es posible colocar más información en menos espacio, disminuyendo la cantidad de sustrato consumido. En el campo de los envases, ese detalle sería capaz de hacer una gran diferencia. “Al mismo tiempo que economiza material, el estudio de letras resuelve problemas de lectura”, comenta Sara, citando como ejemplos críticos las etiquetas que tienen textos excesivamente condensados, en los que las palabras “se juntan unas con otras”.

 

La tipografía puede burlar la ley

Entre otras curiosidades, el estudio tipográfico muestra que letras con el mismo cuerpo pueden tener tamaños diferentes. “Esto significa que la legislación que especifica el tamaño del texto legal de determinados envases podría ser burlada”, comenta la diseñadora. El diseño de las letras también es indicado para los envases de productos destinados a la exportación, que pueden confundir a los consumidores al presentar, en un mismo espacio y con una disposición mal resuelta, textos en dos o más idiomas. La tendencia al crecimiento de las técnicas del estudio de las letras también se debe al hecho de que los medicamentos y otros productos de venta controlada pueden ser retirados del mercado si los textos de sus envases no se pueden leer con claridad.

En términos estéticos, la tipografía en el proyecto gráfico debe reforzar la armonía del conjunto de grafismos. “Es difícil crear reglas de aplicación en el estudio de las letras, pues los proyectos son muy complejos y muy diferentes unos de otros”, dice el diseñador Gustavo Lassala, profesor de la Escuela Senai Theobaldo De Negris. En el caso de reducción de costos, el especialista piensa que “sólo es posible a partir del análisis del proyecto gráfico como un todo, respetando las condiciones del trabajo en cuestión y sabiendo conjugar los elementos del estilo tipográfico”.

Se sabe que, en los envases, el estampado en caliente, por ejemplo, exige muchos estudios de espacio. Sara de Paula Souza cita un caso en el que el diseño de las letras fue explotado con éxito por la industria del envase: el envase de las fragancias Body Splash, de Anantha, que fue diseñado por Hi Design. El “tipo” elegido para las cajas del producto, Century Old Style, transmite un diseño armonioso con las ilustraciones”, comenta. “En el contexto legal, que aparece en el reverso de las cajas, usamos la misma familia tipográfica, con la precaución de no condensar las letras más de un 85%”.







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